Lecciones de los esfuerzos de empresarialismo
corporativo
La lección más importante de los esfuerzos de empresarialismo corporativo consiste en buscar el balance entre la independencia que los esfuerzos de innovación requieren para poder crecer, y la necesidad de controlar dicho crecimiento; de tal forma que una vez desarrollada la división y su negocio, ésta pueda ser reincorporada a la organización que le dio vida inicialmente.
Una investigación desarrollada por Raghu Garud y Andrew Van De Ven, titulada «An Empirical Evaluation of the Internal Corporate Venturing Process», que estudió el balance entre empresarialismo y gerencia estratégica, analizó la relación entre las distintas etapas de desarrollo de negocios y sus potenciales obstáculos, y las reacciones de las personas relacionadas con estos proyectos, desde la empresa madre y desde la división emprendedora.
Algunas de las conclusiones más importantes son:
Las empresas madres participan más cuando hay cambios negativos en el ambiente, que podrían afectar el desempeño de la división emprendedora.
Durante periodos de expansión, las acciones de los gerentes emprendedores son más importantes que los cambios en el ambiente. Estas acciones incluyen los procesos de aprendizaje y ajuste de planes desarrollados con flexibilidad.
Los gerentes emprendedores tienden a proteger los procesos de los efectos de las participaciones de la gerencia de la empresa madre, con el objetivo de continuar.
Cuando los resultados son negativos, los gerentes de la empresa madre tienden a involucrarse más en el proceso de desarrollo y, en muchos casos, presionan para que se reincorpore la división a la organización, para así ejercer mayor control.
El balance parece encontrarse cuando las empresas permiten la experimentación, pero con disciplina. Debido a que usualmente se requiere incursionar en mercados inciertos por su novedad, es muy difícil poder anticipar todas las posibles contingencias. Por tanto, lo más recomendable es experimentar con diferentes enfoques hasta encontrar el producto o servicio que mejor se adapte a las necesidades del mercado. Pero hay que asegurarse que la organización aprenda de los experimentos y que se puedan terminar cuando está claro que no funcionan. Esto último demanda una férrea disciplina. Es necesario tolerar el fracaso para poder aprender, pero obviamente muchos experimentos fallidos pueden acabar con la mejor de las empresas.
INCAE BUSINESS REVIEW (Vol. 1 / Número 5 / Mayo-Agosto 2008 / pp. 54-59)
Luis J. Sanz, Profesor Asociado de INCAE
Emilia M. Castro, Investigadora de INCAE